
Hablemos de la tele
Por José Luis Córdova
Otra vez el conde de Lampedusa impone su máxima de que «todo cambie, para que todo siga igual». Guardando las proporciones -y al estilo de Carlos Peña, rector de la Universidad Diego Portales (con todo respeto)- podría hacerse un símil en la competencia televisiva entre Monserrat Álvarez con Andrea Arístegui con la disputa política entre la ex ministra Carolina Tohá con la ex alcaldesa Evelyn Mathei
Las dos primeras «estrellas» de televisión intercambiaron sin pena ni gloria sus roles en los matinales de Chilevisión con TVN, mientras las dirigencias políticas decidieron enfrentarse antes de las primarias en sus respectivos sectores.
Ni «Buenos días a todos» ni «Contigo en la mañana» consiguieron buenos réditos de rating, superados por Priscila Vargas y José Luis Reppening en canal 13. El esquema periodístico de prensa y de entretenimiento televisivo se mantuvo inalterable.
Poco se espera de Monserrat en TVN junto a Eduardo Fuentes en un espacio deliberadamente abreviado para dar cabida al popular Daniel «Huevo» Fuenzalida antes de cada mediodía, mientras que Andrea debe vérselas con un hiperventilado Julio César Rodríguez a punto de partir a otros programas.
Definitivamente los cambios no son tales y los periodistas no estuvieron ni cerca de lo que se venía en la nueva temporada. Dos mujeres populares, pero no famosas, ni siquiera «artistas», sino apenas estrellas fugaces de una televisión que claramente tiene otros intereses.
No puede decirse lo mismo ante la esperada renuncia de la ex presidenta Michelle Bachelet a postularse para un tercer mandato y el desplazamiento de la ministra del Interior para enfrentar a la ex alcaldesa de Providencia en medio de un convulso ambiente político y comunicacional como pocas veces se ha visto en vísperas de elecciones
Según «analistas» y politólogos de distintos pelajes Carolina Tohá está hipotecando su capital político construido a partir del heroísmo patriótico y democrático de su padre, el ministro del Interior de Salvador Allende, José Tohá asesinado por la dictadura en circunstancias nunca aclaradas ni menos judicializadas.
A ello se agrega la presidencia de su hija en el Partido Por la Democracia, precisamente en momentos que esta colectividad recibía recursos de parte de la poderosa Sociedad Química y Minera de Chile (SOQUIMICH), propiedad del ex yerno del dictador Pinochet, Julio Ponce Lerou, en el marco de las investigaciones por el financiamiento ilegal de la política.
El periodismo televisivo tampoco le ha perdido pisada en su gestión como jefa del gabinete político durante el gobierno del presidente Gabriel Boric y menos durante su administración de las tareas de seguridad nacional al mando de carabineros e investigaciones en este mismo período. La treintena de leyes aprobadas en beneficio de la seguridad, la baja en la cifra de homicidios y el desbaratamiento de bandas delictuales y ataques al crimen organizado no bastan a la derecha empeñada en responsabilizar al actual gobierno por la situación de inseguridad que vive el país -como muchos en todos el planeta- y ella) sólo mano dura a la emigración, más cárceles y represión permitirían algún respiro.
La reacción omite la influencia que la televisión tiene en la difusión de «figuras» del narcotráfico desde las redes sociales hasta la pantalla chica, la negativa de la derecha a abrir legalmente el secreto bancario y otras medidas que realmente contribuirían a develar a los financias responsables del crimen organizado, el contrabando de armas, comercio sexual, de órganos, de drogas y la trata de blancas entre otros graves delitos.
Por su parte, Mathei carga con el fardo de la presencia de su padre, el general Fernando Mathei, integrante de la junta militar durante la dictadura, como fiel protectora de colonia Dignidad y cómplice pasivo de las más atroces violaciones a los derechos humanos y crímenes de lesa humanidad que recuerde la historia de Chile.
En tanto, los montajes televisivos y «filtraciones» periodísticas siguen a la orden del día, no solo en el país, con el infamante, provocador y deleznable allanamiento de la privacidad de la presidenta de la Cámara de Diputadas y Diputados, Karol Cariola, sino – a nivel planetario- con el hazmerreír a la que fue sometido el presidente de Ucrania Volodimir Zelensky en el salón oval de la Casa Blanca por su ex aliado el presidente Donald Trump.
Se repiten los casos históricos de Augusto Pinochet, Sadam Husseim, Osama Bin Laden, Omar Khadaffi, Manuel Antonio Noriega, Juan Guaidó y otros «luchadores por la democracia» abandonados por el Pentágono y el complejo militar industrial cuando ya no fueron útiles al imperialismo norteamericano. Dejaron de ser «noticia» de la noche a la mañana.
Mientras Monserrat Alvarez y Andre Aristegui se baten por el rating diario en los matinales, Tohá y Mathei buscan la unidad de sus respectivos sectores pero, los televidentes la tienen todavía peores opciones como las de canal 13 y otros canales menores mientras que Mathei enfrenta adversarios en su misma tendencia con la ultraderecha envalentonada a nivel mundial con José Antonio Kast y Johannes Kaiser. En tanto, el progresismo intenta superar sus diferencias en pos de la unidad tras un programa común de transformaciones sociales por un Chile mejor.
Si en la televisión chilena todo seguirá igual en la contienda política nacional pareciera que las cartas ya están echadas .