La historia y los derechos de las mujeres en una sociedad desigual.

Por Manuel Luis Rodríguez

Cuando Teresa Flores, la compañera de Luis Emilio Recabarren, daba conferencias en la Sociedad de Instrucción Popular de Punta Arenas, hablaba de los derechos de la mujer, comenzando por la igualdad de derechos y deberes en el hogar y en el trabajo. 

Teresa Flores fue hija de María Flores y López, de oficio costurera. En el acta de nacimiento no se menciona a su padre. Al parecer permaneció en la ciudad de Iquique, hasta que conoció a Luis Emilio Recabarren. En 1912 fue la única mujer incluida entre los fundadores del Partido Obrero Socialista en Iquique.

Teresa, organizó junto a otras mujeres los comités de dueñas de casas: “Trabajábamos en los sindicatos, allí nació la más brillante propuesta femenina de esos años: la huelga de las cocinas apagadas”.​ La falta de víveres, la presencia de gorgojos en los alimentos, la harina contaminada, entre otras miserias en los hogares populares, fueron razones suficientes para que las mujeres se organizaran para volcar las ollas, apagaran las cocinas y se negaran a cocinar, obligando a los hombres a ir al paro. Si alguien intentaba encender las cocinas, las apagaban echando agua por las chimeneas. Reunidas en los sindicatos esperaban a los hombres, quienes, al encontrar las casas vacías y nada para comer, partían a los sindicatos donde se realizaba la asamblea y los petitorios para empezar la huelga.

Pero además Teresa Flores desarrolló una activa lucha ideológica anticlerical.   La tarde del 17 de abril de 1913, aproximadamente 60 mujeres formaron el Centro Femenino Anticlerical Belén de Sárraga, dando inicio a una nueva etapa de organización y lucha por la liberación de clase y género. Este centro de educación y formación se mantuvo activo entre 1913 y 1918, marcando un hito en el proceso de politización de las mujeres trabajadoras en la provincia de Tarapacá.

En la conferencia “la mujer y su educación” Luis Emilio Recabarren decía en Punta Arenas el 8 de julio de 1916: “aparece pues en la Historia una nueva era para la mujer, ha iniciado su redención…“ (Recabarren, L.E.: La mujer y su educación. Conferencia. Imprenta El Socialista, Punta Arenas, 1916, 18 p.)

Y agregaba “La mujer es la causa y la fuente del amor. Los hijos, la humanidad son los efectos de esa causa. Para que aspiremos a elevar la potencia humana al más alto saber y felicidad, es indispensable colocar en primer lugar a la madre, a la mujer.  Su cultivada educación debe ser cuidado preferente de todos los que aman el progreso.” (op.cit., p. 11).

El 8 de marzo, día internacional de la mujer tenemos el deber de recordar con orgullo a quienes fueron nuestras ancestros.

Recabarren y Teresa Flores marcan un hito significativo en la historia de las luchas feministas del siglo XX, que después siguieron Julieta Campusano, Isidora Aguirre, Isabel Parra, Julieta Kirkwood y Gladys Marín.

Manuel Luis Rodríguez.

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